Pamplona - Feb 2021

Recuperación Postparto

La fisioterapia postnatal

Uno de los roles esenciales del fisioterapeuta en la maternidad, es el trabajo postparto. El embarazo y el parto, es cierto, que no son considerados como actos patológicos, pero sin embargo, no debemos obviar que las transformaciones que sufre el cuerpo de la mujer marcan esta etapa de la vida.

Se reconoce el embarazo y el parto como el principal factor de riesgo para la musculatura del suelo pélvico. Una de cada tres mujeres de las que va al médico, sufre problemas de suelo pélvico a lo largo de su vida, prevalencia que aumenta con la edad, llegando a ser la segunda causa de pérdida de calidad de vida en la gente mayor. De ahí, la importancia de recuperar el suelo pélvico tras el parto.

¿POR QUÉ DEBEMOS RECUPERAR EL SUELO PÉLVICO TRAS EL PARTO?

El embarazo y el parto son evidentemente fenomenos naturales y no patológicos. Pero sin embargo, son en sí mismos generadores de tensiones extraordinarias en el cuerpo de la mujer, que pueden provocar a corto, medio o largo plazo consecuencias molestas. Los tejidos corporales no son elásticos al 100% y las cosas no vuelven espontáneamente al equilibrio habitual. El cuerpo puede guardar huellas silenciosas e invisibles sin manifestarse particularmente, durante años.

Son varias las razones de la intervención de un fisioterapeuta tras el parto: la pelvis, el suelo pélvico, la espalda y el vientre son las zonas esenciales a reequilibrar tras la maternidad.

El interés de este trabajo es doble, porque a la recuperación puramente muscular, se une la posibilidad de abordar, precoz y tranquilamente, la «reconciliación» con una zona genital «dañada» y a consecuencia, una sexualidad que se ha visto «desplazada» por la maternidad.

Hay que tener en cuenta a este respecto, que una recuperación postparto es más fácil y más eficaz en el caso de una mujer que se ha beneficiado de una buena preparación al parto. Este trabajo prenatal, le ha permitido adquirir referencias corporales mucho más dificiles a descubrir en este periodo, siempre más perturbardo del postparto.

¿CUÁNDO DEBEMOS INICIAR LA RECUPERACIÓN POSTPARTO?

Es importante decir que la rehabilitación postparto debe iniciarse de forma precoz. Una antigua idea decía que hacía falta esperar. Prohibición justificada por el desconocimiento del suelo pélvico y los errores cometidos en épocas anteriores, en las que se realizaban ejercicios abdominales clásicos para recuperarse tras el parto. Se demostró que estos ejercicios eran malos, que dañaban el suelo pélvico realizando enormes presiones del mismo hacia abajo.

Se tomó la costumbre de esperar, diciendo que, durante este periodo de postparto inmediado, la mujer es más fragil que algunos meses después. Cierto. Sin embargo, lo que es malo no es la fragilidad de la mujer, sino los ejercicios no adaptados que se realizaban. Los malos ejercicios, son malos para el suelo pélvico, sea cual sea el periodo en el que se practiquen.

Lo malo de esto es, que si se retrasa la recuperación postparto de la mujer, los trastornos aparecen durante el período en el que la impregnación hormonal está todavía presente. Y la recuperación de los desequilibrios corporales se hace, por tanto, cada vez más difícil.

Un fisioterapeuta experto en suelo pélvico debe realizar un diagnóstico precoz del estado de la mamá tras el parto. Y realizar un plan de entrenamiento adaptado para iniciar con la recuperación postparto desde el primer día.

LACTANCIA Y RECUPERACIÓN POSTPARTO

Otra idea que surgió para justificar este retraso en la recuperación postparto: la lactancia. La progesterona, aún presente en cantidades mayores de lo normal, podría llevar a pensar que haría ineficaz el trabajo muscular o que debido a ello, incluso habría riesgo en realizar ejercicio demasiado pronto. Obviamente, los ejercicios sugeridos para iniciar la rehabilitación son muy suaves y en la buena dirección, dicho de otro modo terapeúticos y dirigidos a regenerar la musculatura estabilizadora de la pelvis, suelo pélvico, abdomen y espalda. No se trata de practicar ejercicios habituales ni gestos fuertes.

La impregnación hormonal no interfiere con la efectividad de la rehabilitación postparto. Por contra, podemos decir que la flacidez que produce la progesterona es más bien un incentivo para no esperar. Dicho de otro modo; ¿Qué pasaría si tuviéramos que esperar hasta el final de la lactancia materna?, hay mujeres que la prolongan varios meses, y otras incluso años.

Volviendo a repetirnos, una rehabilitación iniciada desde los primeros días del nacimiento del niño permite a la mujer reconciliarse con su cuerpo, encontrar rápidamente sensaciones de bienestar y una confianza necesaria para su vida cotidiana y el futuro. Al contrario, el retraso, bajo diferentes pretextos, de la recuperación postparto favorece la instalación de desequilibrios estructurales y de desordenes que se inscriben en el esquema coporal y aumenta el riesgo de presentar luego más dificultades para repararse. La vuelta inmediata al movimiento y equilibrio de todas las partes del cuerpo solicitadas por la maternidad favorece la eficacia de la rehabilitación.

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