
Pamplona - Oct 2025
El cuerpo que trae vida también merece cuidados. Es normal sentir ciertas molestias en los primeros días después de dar a luz, pero si el dolor en la vagina es muy intenso o permanece con el paso de las semanas, no deberías resignarte ni pensar que «es lo que toca por haber sido madre».
En Clínica Pelvia lo vemos con frecuencia: mujeres que acuden a consulta con dolor años después de su parto, convencidas de que no había nada que hacer. Y lo más doloroso no es solo la molestia física, sino el silencio con el que han tenido que cargar porque nadie les dijo que ese dolor podía tratarse.
En la mayoría de los casos, la causa está en episiotomías o desgarros que dejan huellas visibles y otras que no se ven tanto: cicatrices dolorosas, inflamación, tensión en el suelo pélvico.
Una episiotomía es un corte en la zona perineal para facilitar el parto. La Organización Mundial de la Salud señala que debería hacerse solo en situaciones concretas, nunca de manera rutinaria. Sin embargo, todavía hoy sigue practicándose con más frecuencia de la necesaria, lo que incrementa las posibilidades de dolor físico y también de impacto emocional.
La realidad es que, con un parto respetado, libertad de movimiento y profesionales que acompañen con paciencia, muchas de estas intervenciones podrían evitarse.
En los primeros días, los cuidados básicos son clave: frío local para disminuir la inflamación, higiene suave y, cuando el especialista lo indique, técnicas naturales que ayuden a reducir el dolor y favorecer la cicatrización.
Pero una vez que la herida ha cerrado, hay mucho más que se puede hacer. En Pelvia contamos con tratamientos especializados que marcan la diferencia:
Además, enseñamos a cada mujer a trabajar en casa con automasajes de la cicatriz (ya sea perineal o de cesárea) y ejercicios suaves para relajar la musculatura que se ha mantenido en tensión como mecanismo de defensa frente al dolor.
Cuando el dolor desaparece, comienza la siguiente fase: devolver fuerza, elasticidad y equilibrio al suelo pélvico. En Clínica Pelvia acompañamos ese proceso con programas de reeducación muscular y abdominal, adaptados al ritmo de cada mujer. El objetivo no es solo dejar atrás el dolor, sino recuperar la confianza en tu cuerpo, volver a moverte sin miedo y disfrutar plenamente de tu vida íntima.
El mensaje es claro: no normalices el dolor vaginal después del parto. No es algo con lo que debas convivir. Hay tratamientos, hay soluciones y, sobre todo, hay un equipo dispuesto a escucharte y a ayudarte. En Pelvia estamos aquí para recordarte que tu bienestar también importa.