
Pamplona - Sep 2026
El suelo pélvico no siempre avisa con dolor. A veces lo hace de una forma mucho más discreta: una pequeña pérdida de orina al estornudar, sensación de peso, molestias al hacer deporte o cambios durante las relaciones sexuales.
Son síntomas que muchas mujeres terminan normalizando, especialmente después del embarazo, el parto o con el paso de los años. Pero no siempre deberíamos hacerlo.
El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que ayuda a sostener la vejiga, el útero y el recto y participa en la continencia, la función sexual y la estabilidad de la zona abdominal y pélvica.
Pero un suelo pélvico sano no es simplemente un suelo pélvico fuerte. También debe ser capaz de relajarse y coordinarse correctamente.
Por eso, ante determinados síntomas, fortalecer no siempre es la solución.
Al toser, estornudar, reír, correr, saltar o levantar peso.
Las pérdidas de orina pueden aparecer cuando el suelo pélvico no responde correctamente al aumento de presión.
Que sea frecuente no significa que tengas que acostumbrarte.
Algunas mujeres lo describen como pesadez, presión o incluso la sensación de tener «algo ahí», especialmente al terminar el día o después de hacer esfuerzo.
Puede estar relacionado con una alteración del soporte de los órganos pélvicos y merece una valoración.
Correr, saltar o entrenar generan impactos que el suelo pélvico debe ser capaz de gestionar.
Si aparecen pérdidas, la respuesta no debería ser dejar de hacer deporte ni empezar a hacer Kegel sin saber qué está ocurriendo.
Primero hay que entender por qué sucede.
El suelo pélvico también participa en la continencia anal.
La dificultad para controlar gases, la urgencia o pequeñas pérdidas pueden indicar que algo no está funcionando correctamente.
Y sí, también forma parte de la salud del suelo pélvico.
Menos sensibilidad, molestias o dolor durante la penetración también pueden estar relacionados con el suelo pélvico.
Pero aquí hay algo importante: el dolor no siempre significa debilidad.
En algunos casos existe demasiada tensión muscular y lo que necesitamos no es fortalecer, sino aprender a relajar.
Necesitar correr al baño, orinar con mucha frecuencia o tener pequeñas pérdidas asociadas a una urgencia intensa también puede estar relacionado con una disfunción del suelo pélvico.
La vejiga y el suelo pélvico trabajan juntos y su coordinación es importante.
Pérdidas, sensación de peso, molestias, miedo a volver a entrenar o cambios durante las relaciones no deberían asumirse simplemente como «cosas del posparto».
Una valoración puede ayudarnos a conocer cómo se encuentran el suelo pélvico y el abdomen y acompañar la recuperación de forma individualizada.
Entonces, ¿cómo sé si mi suelo pélvico está bien?
Los síntomas pueden darnos pistas, pero no podemos saber en casa si necesitamos fortalecer, relajar o mejorar la coordinación.
Dos mujeres pueden presentar la misma molestia y necesitar tratamientos completamente diferentes.
Por eso una valoración especializada es tan importante.
¿Tengo que hacer Kegel?
No necesariamente.
Durante mucho tiempo hemos asociado cualquier problema de suelo pélvico con hacer contracciones repetidas.
Pero si la musculatura está demasiado tensa, seguir contrayéndola puede no ser lo adecuado.
Antes de entrenar tu suelo pélvico, necesitas saber qué necesita.
¿Cuándo debería pedir una valoración?
Si tienes pérdidas de orina, sensación de peso, dolor, molestias durante las relaciones, dificultades al hacer deporte o simplemente sientes que algo ha cambiado, merece la pena consultarlo.
No hace falta esperar a que el problema sea grande.
Suelo pélvico en Pamplona
En Clínica Pelvia trabajamos el suelo pélvico desde una visión global e individualizada, teniendo en cuenta tu abdomen, respiración, postura, actividad física y momento vital.
A veces necesitaremos ganar fuerza. Otras, aprender a relajar. Y muchas veces, recuperar coordinación y confianza.
Porque cuidar el suelo pélvico no consiste en hacer más ejercicios.
Consiste en entender qué necesita tu cuerpo.