Pamplona - Mar 2026

Cistitis: cuando el cuerpo pide atención (y el suelo pélvico también habla)

Hay molestias que irrumpen en el día a día de forma silenciosa, pero insistente.

La cistitis es una de ellas.

Muchas mujeres la han experimentado alguna vez: ese escozor al orinar, la sensación constante de tener que ir al baño, la incomodidad en la parte baja del abdomen… síntomas que, aunque frecuentes, no deberían normalizarse.

Porque no, la cistitis no es “lo habitual”. Y mucho menos cuando se repite.

¿Qué es realmente la cistitis?

La cistitis es una inflamación de la vejiga, generalmente causada por bacterias que acceden a las vías urinarias.
Debido a la anatomía femenina, su aparición es más común en mujeres, pero eso no significa que debamos resignarnos a convivir con ella.

Cuando aparece de forma puntual, suele resolverse con tratamiento adecuado.
Pero cuando se vuelve recurrente, el cuerpo está enviando un mensaje más profundo.

Más allá de las bacterias: entender las causas

Tradicionalmente, se ha explicado la cistitis únicamente desde la infección. Sin embargo, cada vez sabemos más sobre los factores que favorecen su aparición:

  • Relaciones sexuales.
  • Retener la orina durante largos periodos.
  • Hábitos de higiene íntima inadecuados o excesivos.
  • Alteraciones en la microbiota vaginal.
  • Uso de ropa ajustada o tejidos poco transpirables.

Y hay un factor clave que muchas veces pasa desapercibido:
el estado del suelo pélvico.

Un suelo pélvico con exceso de tensión, descoordinación o falta de control puede alterar el correcto vaciado de la vejiga o generar un entorno propicio para la irritación y la recurrencia de infecciones.

Cuando se repite, ya no es casualidad

Tener un episodio de cistitis puede ser algo puntual.
Pero cuando aparece varias veces al año, es importante dejar de mirarlo como algo aislado.

La recurrencia suele ser multifactorial. Y en muchos casos, el suelo pélvico está implicado, aunque no siempre se haya valorado.

Escuchar el cuerpo en este punto no es exagerar, es cuidarse.

Prevenir desde el cuidado (y no desde la obsesión)

La prevención no debería vivirse como una lista rígida de normas, sino como una forma de acompañar al cuerpo con más conciencia.

Algunas recomendaciones que pueden ayudarte:

  • Mantener una buena hidratación a lo largo del día.
  • No posponer las ganas de orinar.
  • Orinar después de las relaciones sexuales.
  • Cuidar la higiene íntima, evitando productos agresivos o el exceso de limpieza.
  • Elegir ropa interior transpirable y evitar prendas demasiado ajustadas.
  • Reducir el uso continuado de compresas o salvaslip.
  • Favorecer el equilibrio de la microbiota vaginal.

Y, por supuesto, prestar atención al suelo pélvico.

El papel de la fisioterapia de suelo pélvico

Desde la fisioterapia especializada, podemos abordar aspectos que muchas veces no se contemplan:

  • Mejorar el control y vaciado de la vejiga.
  • Reducir tensiones musculares profundas.
  • Reeducar la coordinación del suelo pélvico.
  • Disminuir la sensibilidad y la irritación local.
  • Prevenir la recurrencia de infecciones.

No se trata solo de “fortalecer”, sino también de aprender a relajar, coordinar y habitar esta zona del cuerpo.

Un mensaje importante

Si sufres cistitis frecuentes, no lo normalices.
No es algo con lo que tengas que convivir sin más.

Tu cuerpo no está fallando, está comunicándose.

Y en ese mensaje, el suelo pélvico tiene mucho que decir.

Cuidarlo también es cuidar tu salud.
Y, a veces, ese cuidado empieza simplemente por escucharte.

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